EL PADRE DE MÁXIMO THOMSEN, EL RUGBIER MAS COMPLICADO POR EL CRIMEN DE FERNANDO BÁEZ SOSA: “ESTO FUE UNA TRAGEDIA, NO SON ASESINOS”

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Marcial Javier Thomsen, de 53 años, fue el único de entre los más de 15 familiares de los rugbiers acusados de matar a Fernando Báez Sosa que enfrentó a las cámaras de televisión y a los periodistas que los aguardaban en la entrada del penal de Dolores mientras ingresaban para ver a sus hijos por primera vez en la cárcel. “No sé qué les pasó por la cabeza. No son asesinos”, aseguró en declaraciones emitidas por Crónica. Calificó el hecho como “una tragedia” y dijo “lamentarlo” por la familia de la víctima.

No es la primera vez que Thomsen habla: ya lo había hecho a las puertas de la Comisaría 1º de Pinamar donde su hijo y sus cómplices estuvieron detenidos hasta ayer: “Están destrozados, es una pesadilla total”, fue el comentario que realizó el hombre al salir de la comisaría. Y agregó: “No hicieron ningún plan para matarlo, eso es una locura”.

La situación de su hijo, acusado de la autoría material del hecho, es la más complicada en la causa. Lo señalan testigos en medio de un ataque de furia, las cámaras del boliche Le Brique lo muestran echado por patovicas a la fuerza.

La visita fue breve, duró apenas una hora y ocurrió fuera del sector usual de visita de la cárcel y del horario acostumbrado de visitas, lo que encendió críticas de supuestos privilegios recibidos por los diez detenidos en un penal sobrepoblado, el que tiene mayor tasa de exceso de detenidos en la provincia con 885 encarcelados, incluidos los diez de Zárate. Sus padres les llevaron bolsas con ropa, zapatillas, vasos de plástico y saquitos de té.

A la salida, otros padres de los detenidos decidieron hablar, con pocas palabras. La familia de Juan Guarino afirmó: “Que se haga justicia. Los chicos están bien. Le mandamos saludos al papá de Fernando”.

La familia de otro de los jóvenes dijo: “Hay que ponerse en el lugar de ellos. Es el dolor más grande que se puede sentir”

Al salir, el padre de Thomsen volvió a hablar. Afirmó que al momento del crimen su hijo “estaba alcoholizado” y que “no se acuerda de la pelea”, aunque “no lo justifica” y que tiene “miedo de no verlo más en libertad”. El delito del que se lo acusa a su hijo, homicidio agravado por premeditación y alevosía, contempla la pena de cadena perpetua. Aseguró que intentó llamar al padre de Báez Sosa: “Traté de llamar un montón de veces. No sé qué decirles. Si yo tengo el dolor que tengo, no me imagino lo que siento ellos”.

Máximo Thomsen, mientras tanto, aceptó la ayuda psicológica ofrecida por el SPB, según su padre: afirmó que Máximo llora dentro de la celda.

Rosalía Zárate, la madre del rugbier acusado, también llegó a la visita, sin hacer declaraciones. Tras fuertes cuestionamientos en las redes sociales luego del crimen, la arquitecta renunció a su cargo en en el municipio de su ciudad, donde se desempeñaba como secretaria de Obras Públicas.

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