El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, reconoció este viernes que «hay una confianza quebrada en el sistema de alta velocidad» en España, tras el choque de dos trenes ocurrido el miércoles en Urda, en la provincia de Toledo, y prometió soluciones.

«La labor del Gobierno no es solamente hacer el diagnóstico, conocer cuáles son las causas, sino ofrecer soluciones para que una tragedia de esta magnitud no vuelva a suceder», afirmó en una conferencia de prensa en Toledo junto al presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page. Es el segundo accidente grave de trenes de alta velocidad en nueve meses, después del ocurrido en enero en Adamuz, Córdoba.
García-Page advirtió que la cifra de muertos podría aumentar porque los equipos de emergencia todavía trabajan en la identificación de restos humanos. «No descartamos nada porque tenemos 70 denuncias de desaparecidos, pero tampoco lo podríamos verificar», explicó. Entre las víctimas hay personas de 27 nacionalidades, entre ellas dos argentinos: Ana Martina Conte Grand y Agustín Randazzo.
El choque se produjo cuando un tren AVE de Renfe con destino a Sevilla embistió desde atrás a una formación de Iryo que iba a Málaga y estaba detenida en la vía. Según fuentes de la investigación, el trabajador del centro de control de la estación de Atocha que ordenó al AVE retomar la marcha normal pese a que el otro tren estaba parado más adelante se negó a declarar ante la Guardia Civil.
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